tal tableteará cuando de bruces caiga.

286.

¡Oh, bizarro guerrero apiadado de mí!

a la aparición ya de la nueva estrella,

y desde que la vi, de súbito, el amor

arrebató el corazón ofrendado a mi madre.

287.

Es decir, las lágrimas que mi rostro surcaron,

al ser huérfano de madre,

se consagraron a Laura, y mi corazón se llenó de terror