por la irreverencia, acaso, que tal acto supondría.
288.
No acertaba con las palabras,
por mi alboroto y enajenamiento de ánimo;
cuando tomó parte en nuestra reunión, aquellas
salían desgarbadas aunque las acicalaba.
289.
Cuando terminó la conversación,
era hombre al agua;
turbada el alma y el corazón abrasado