Aun en la alegría nuestra de mi abuelo rey,

mezclábase con alevosía el dolor,

y la muerte de mi madre dilecta,

ha tiempo agostada, volvió a reverdecer.

313.

Aquí creyeron mis pocos años,

que en el mundo no hay dicha completa;

que por una sola alegría, apercibidos vienen

siete pesares, y hasta sin tasa.