¿Qué lengua habrá que cuente

la alegría de los amantes?

De vergüenza el dolor sumióse bajo tierra,

llevando consigo su romo dardo.

372.

¿En qué cielo entonces no culminará

nuestro Florante en su regocijo,

hoy que a hito podrá contemplar la gloria del rostro

de su muy ansiada Laura?

373.