No transcurrió mucho desde que partiste,

¡Oh, amado Florante! del reino de Albania,

percibióse en el pueblo sordo movimiento,

cuyo rumor escalaba el palacio.

376.

Pero no hubo manera de definir

los altibajos de los sordos rumores;

cual mal de impronosticable

origen y locación para el sabio médico.

377.