A lo mejor el palacio fue sitiado
por el amotinado pueblo y armados soldados;
¡oh, día de consternación!
¡día maldito por la ira divina!
378.
A grito pelado vociferaba el pueblo rebelde:
"Muera, muera, el rey Linceo,
que proyectó matar de hambre al reino, y
decretar el estanco de los víveres y del trigo."