temerosa de que en la lucha me hiriese!

46.

Volante y peto no permitías

que tocasen y se ajustasen a mi cuerpo,

sin antes desherrumbrarlos,

temerosa de que mi ropa manchasen.

47.

Examinabas su resistencia y brillo

para que los tajos resbalasen,

y aun a distancia no cejaban tus reparos