para que, en medio del ejército, al punto se distinguiesen.

48.

Adornabas mi turbante

con perlas, topacio y brillante rubí,

aparte el movedizo diamante,

llenándolo con tu nombre, la letra L.

49.

Mientras ausente luchaba,

al rebusco ibas de cuanto pudiera divertirte,

y, aunque triunfase, al comenzar a entrar,