si son de la facción del traidor, son ya tus enemigos;
y los que no abrazaron su causa, temen también
ser castigados, si a tu cadáver dan sepultura.
92.
Hasta aquí, padre, parece que oigo
que tu cabeza ya está debajo de la cuchilla,
tus ruegos y súplicas al cielo
de que yo me libre de uñas cruentas.
93.
Deseabas todavía que me cubriesen