140.

Por mirar a hito el desfallecimiento

del que tenía en su regazo tan soliviantado,

escudriñaba, causándole asombro

así la hermosura del porte como su fin.

141.

También asombraba al del bello continente

su parecido y semejanza con el valiente guerrero;

y sintieran encanto los contempladores

ojos, si profunda lástima no se lo impidiese.