La muerte de miedo estaba la más rica y pomposa y con acompañamiento más magnífico, porque estaba toda cercada de gran número de tiranos y poderosos. Éstos mueren a sus mismas manos, y sus sayones con sus conciencias[409], y ellos son verdugos de sí mismos, y sólo un bien hacen en el mundo, que, matándose a sí de miedo, recelo y desconfianza, vengan de sí propios a los inocentes. Estaban con ellos los avarientos, cerrando cofres, arcones y ventanas, enlodando resquicios, hechos sepulturas de sus talegos, y pendientes de cualquier ruido del viento, los ojos hambrientos de sueño, las bocas quejosas de las manos, las almas trocadas en plata y oro.

La muerte de risa era la postrera, y tenía un grandísimo cerco de confiados y tarde arrepentidos. Gente que vive como si no hubiese justicia y muere como si no hubiese misericordia. Éstos son los que, diciéndoles: “Restituid lo mal llevado”, dicen: “Es cosa de risa”. “Mirad que estáis viejo y que ya no tiene el pecado que roer en vos: dejad la mujercilla que embarazáis inútil, que cansáis enfermo; mirad que el mismo diablo os desprecia ya por trasto embarazoso y la misma culpa tiene asco de vos”. Responden: “Es cosa de risa, y que nunca se sintieron mejores”. Otros hay que están enfermos, y, exhortándolos a que hagan testamento, que se confiesen, dicen que se sienten buenos y que han estado de aquella manera mil veces. Éstos son gente que están en el otro mundo y aún no se persuaden a que son difuntos.

Maravillóme esta visión, y dije, herido del dolor y conocimiento:

—¡Diónos Dios una vida sola y tantas muertes! ¡De una manera se nace y de tantas se muere! Si yo vuelvo al mundo, yo procuraré empezar a vivir.

En esto estaba, cuando se oyó una voz que dijo tres veces:

—Muertos, muertos, muertos.

Con esto se rebulló el suelo y todas las paredes, y empezaron a salir cabezas, brazos y bultos extraordinarios. Pusiéronse en orden con silencio.

—Hablen por su orden—dijo la Muerte.

Luego salió uno con grandísima cólera y priesa y se vino para mí, que entendí que me quería maltratar, y dijo: