Dando gritos y alaridos venía un muerto, diciendo:
—A mí me toca, yo lo sabré, ello dirá, entenderémonos, ¿qué es esto?
Y otras razones tales.
—¿Quién es éste tan entremetido en todas las cosas?
Y respondióme un difunto:
—Éste es Vargas[559], que, como dicen: Averígüelo Vargas, viene averiguándolo todo.
Topó en el camino a Villadiego. El pobre estaba afligidísimo, hablando entre sí. Llamóle, y dijóle:
—Señor Vargas, pues vuesamerced lo averigua todo, hágame merced de averiguar quién fueron las de Villadiego, que todos las toman. Porque yo soy Villadiego[560], y en tantos años no lo he podido saber ni las echo menos, y querría salir, si es posible, deste encanto.
Vargas le dijo: