[401] Minos, el otro juez gentílico de los infiernos.

[402] “porque hasta agora”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).

[403] No entrarle de los dientes adentro, no gustarle, tenerle inquina a la cosa o persona. Corr., 562: “No me entra de los dientes adentro; no me entró nunca, no me entrará. (Dícese de uno que no se quiere bien)”.

[404] “cuarto, como bolo”. (Edic. de Barcelona, 1635). Acaso cinca, término del juego de bolos, cuando la bola no entra por la caja, cuando no va rodando, cuando no pasa por la raya, y al birlar, cuando no birla siete bolos y en otros lances, según ponen por condición los jugadores, en estos casos se pierden cinco rayas. Quiere decir que es marido y le sucedió mal con su mujer.

[405] “de otros diez” (A). Que a su mujer le sucederá doblemente mal, perdiendo diez rayas.

[406] “como siempre”. (Edic. de Barcelona, 1635).

[407] Píramo y Tisbe, etc. De todos estos amantes hablé en mi edición de La Celestina. A los portugueses llamaban sebosos por lo amartelados, pegajosos y derretidos de amor; pero acaso primeramente de los suevos. Rosal: “Los portugueses se llamaron sevosos, por suevosos, de los suevos, que sortearon con los alanos la parte occidental de España, y los alanos asentaron en Galicia y Asturias, los suevos en Portugal”.

[408] “obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como no tienen”, etc. (El Ms. y la edición de Pamplona, 1631). Así debe leerse el texto para que sea recto el sentido.

[409] “por quien se dijo: Fugit impius, nemine persequente.Proverb., XXVIII, 1”. (Ídem).

[410] Nació en 1469, y joven, siguió la corte, logrando colocación en la casa y familia del primer duque de Alba don Fadrique de Toledo, donde se distinguió en representaciones privadas: músico, poeta y cómico gracioso. Por junio de 1496 se publicó en Salamanca el Cancionero de las obras de Juan del Encina, colección importantísima para la historia literaria de aquel tiempo, en la cual se encuentran imitaciones y traducciones no infelices de Virgilio, romances de algún artificio, piezas dramáticas, verdaderos albores de nuestro teatro, y El Arte de trobar, lleno de noticias sumamente curiosas. Incluyó en el Cancionero los Disparates trobados, que comienzan: