[419] Calvario de cruces, por los malos apodos que le colgaron. En A: era calvo.

[420] “es muerte, y todos son Encinas”. (Todos los impresos. El manuscrito es únicamente quien dice monte).

[421] Emparejó con. Vid. Núñ. Alba, p. 96: “Cuando emparejó con nuestros escuadrones”. Quev., Tac., 12: “Emparejando le saludé”. Cáceres, ps. 49: “Emparejabas con el que más corría”.

[422] Corr., 107: “El rey que rabió; y llevaba la manta arrastrando”. Suele decirse El rey que rabió por gachas, o ser algo del tiempo del rey que rabió por gachas, queriendo indicar tiempo muy antiguo, cuando hasta los Reyes tenían desdichas y dificultades, lo cual es de todo tiempo. Es, pues, irónico el refrán, y no hay que buscar tal rey, pues siempre los habrá. Gachas debe interpretarse por graves dificultades, como en vascuence suena y lo da a entender lo otro de y llevaba la manta arrastrando.

[423] Visiones, viejas y viejos que parecen fantasmas.

[424] Carroña, adjetivado por Quevedo, propiamente es substantivo: el cadáver a que acuden los buitres y grajos y lo dejan mondo en los huesos.

[425] Corr., 521: “El rey Grillo, el rey Perico, el rey Mandinga. (De mandinga, por reyezuelos)”. Úsase como el anterior, denotando mal tiempo, en que era rey un pobretón y para poco, lo cual confirma que el que rabió por gachas ha de entenderse como declaré con Correas, de un rey que tuvo que sufrir desdichas. Perico es diminutivo apocado y despectivo de Pero o Pedro. Hay quien acude a Chilperico; pero eso es buscar ruidos de balde.

[426] Bajar, mirar, infinitivos, como imperativos (véase Cejador, Lengua de Cervantes, I, 214).

[427] “mal tiempo si sabe”, etc. (Ediciones de Pamplona, 1631, y Barcelona, 1635, y todos los impresos).

[428] Corr., 559: “No dijera más Mateo Pico. (A la cosa disparatada que dicen)”. Llamó así el pueblo al que disparataba por mucho hablar, por su pico, que es por lo que dice de él Quevedo que era agudo y que sin hacer más cortesía metía su cucharón.