[235] De Calabria, alude acaso a Calabrés, el del Alguacil alguacilado.

[236] Por comprar, sisando en las compras.

[237] Los judíos fueron siempre tenidos por avariciosos, sobre todo de dinero, así siempre se dieron a mercadear. Corr., 275: Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía; o judío por la mercadería y fraile por la hipocresía. Ídem, 33: Al judío dalde un palmo y tomará cuatro. Ídem, 275: Judío ni puerco, no le metas en tu güerto.

[238] “lo que conviene? No por cierto”, etc. (Edic. de Barcelona, 1635).

[239] Ensalmadores, los que curan con ensalmos; saludadores, los mismos, porque dan salud. Corren todavía por ahí las nóminas o lóminas, que llaman, y son oraciones antiguas, corrompidas, medio en latín y medio en romance, que venden todos estos embustidores contra el aojo y otras enfermedades de niños y de ganados.

[240] Santiguaduras o santiguaderas, acción de santiguar los ensalmadores. Quev., Tac., 16: “El cual se había hecho ensalmador con unas santiguaderas y oraciones que había aprendido de una vieja”. Santiguar es hacer la cruz sobre enfermo o endemoniado. Castillo, S. Domingo, 1, 1, 45: “No me echéis esa maldición, padre mío, decía el hereje, sino santiguadme, como soléis, con la señal de la cruz”. Lozana andal., 216: “Yo sé ensalmar y encomendar y santiguar cuando alguno está aojado, que vieja me rezó, que era saludadora como yo; sé quitar ahitos, sé para las lombrices, sé encantar la terciana... Sé sanar la sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la phisionomía y la chiromancia en la mano y prenosticar”.

[241] Enfistolarse o afistolarse la herida; convertirse en fístula. Selvagia, 3: “Pone la triaca saludable en la infistolada y encurable herida”. P. Vega, ps. 3, 5, 1: “Vinieron las llagas a afistolarse”.

[242] Badajo, dícese metafóricamente al bobo y necio. S. Horozco, Cancionero, p. 16: “Pues bien sacado de cuajo | de ambos el ser y valor, | cada cual sin gran trabajo | podrie ser gentil badajo | de la campana mayor”. L. Rueda, Eufem., 1: “Superlativo quieres decir, badajo”.

[243] Hurtan que es bendición. Corr., 633: “Hurtar la bendición. (Llegar primero que el otro al bien y provecho)”.

[244] Los saludadores, propiamente curanderos que dan la salud del mal de rabia. Diz que tienen una cruz en el cielo de la boca, que nacen en Viernes Santo, a las tres de la tarde, y no sé qué más. Contra dicho mal suele dar el saludador al mordido de perro rabioso pan sin sal para sanarlo. Mediante una bendición, y más comúnmente algunos esputos que arroja en una jofaina de agua, ve en el fondo la figura del perro y en su aspecto conoce si estaba o no rabioso. Chupa la ponzoña de la herida, bendice los ganados con su soplo y aliento en el nombre de Dios, con los que los preserva de enfermedad, a lo cual alude Quevedo al decir luego que andan siempre soplando, y en la Jácara 1: “Gran saludador de culpas, | un fuelle de Satanás”. Igualmente soplan al que tiene mal de corazón. F. Aguado, Cristiano, 74: “Alude en estas palabras el Apóstol al oficio que hacen los saludadores con los que padecen mal de corazón, a los cuales, cuando los derriba el accidente en tierra, ellos, con un soplo suave, los ponen en pie”. J. Pin., Agr., 24, 38: “Los saludadores curan con el soplo”.