[269] Quevedo, para estos argüídos de herejes antes de la venida de Cristo, no hizo sino compilar el Catálogo de las herejías, formado por el Obispo de Brescia, Filastrio, varón doctísimo en las Sagradas Escrituras, amigo y familiar de San Ambrosio de Milán. Floreció en el imperio de Teodosio por los años de 380. Philastrii episcopi brixiensis haereseon catalogus. (Basilea, 1528, sin noticia del impresor, que debe de ser Juan Fabro).
[270] Ofitas (ophitae). Advierte Filastrio que deben contarse los primeros entre los herejes anteriores al Salvador, como que atribuían alguna fuerza divina a la serpiente, suponiéndola arrojada del primer cielo a otro, por haber dado a Eva la ciencia del bien y el mal, que de allí trascendió a todo el género humano.
[271] Cainanos. Caiani los llama Filastrio. Habla éste en seguida de la herejía de los sethianos, quienes deliraban suponiendo que en el principio, creados los dos hijos de Adán y constituidos ángeles en disensión (tenían a los varones y a las hembras por dioses y diosas), la virtud femenil se retiró al cielo por la muerte de Abel el justo. Eva entonces creyó necesario parir al justo Seth, que le sustituyese, y en él puso un espíritu de gran virtud para destruir a las virtudes enemigas. Más adelante hubo herejes que aseguraban que Cristo era el mismo Seth.
[272] A Dositheo, mágico de Samaria, que pretendió ser el Mesías, se le reputa primer heresiarca. Es sabido que los samaritanos seguían la ley de Moisés como los judíos, como ellos esperaban al Mesías. Dositheo pensó, valiéndose de la magia, pasar por enviado de Dios y tuvo treinta discípulos predilectos, que sostuvieron tamaña impostura. Observaba la circuncisión y guardaba el ayuno, y, para hacer creer que había subido al cielo, dicen que se encerró en una cueva y que allí se dejó morir de hambre. Fué, según San Jerónimo, maestro y guía de los saduceos. Estimaban sus sectarios en mucho la virginidad, y una de sus peculiares costumbres era la de permanecer por espacio de veinticuatro horas en la misma postura que tenían al comenzar el sábado. Simón Mago perteneció a esta secta, que hasta el siglo VI duró en Egipto. En P: Dorileo; en B: Dotileo.
[273] Los saduceos (sadducaei) tomaron su nombre de Saddoc, discípulo de Dositheo, quien afirmó la herejía de su maestro. Profesaban la locura de Epicuro más bien que la divina ley, no esperando en la otra vida premio ni castigo, y sosteniendo, por consiguiente, que ni el temor ni la esperanza debían ser parte para odiar el vicio y abrazar la virtud. Predicó el Redentor contra esta pestífera herejía. En P B: Estaba luego Aspad, autor.
[274] En el Catálogo siguen, después de los fariseos, los samaritanos, nazareos y essenos.
[275] En P: Eliogaristas; en B: Eliogaristas, Divictiacos.
[276] Musoritos. (Reg., I, cap. 6). En P B: muscoritos.
[277] Mosca accaronita. Beel-zebub (esto es, señor de las moscas) era el ídolo de la ciudad de Accaron. (Reg., IV, 1; Math., X, 25).
[278] Troglodytas, voz griega, que designa los que idolatran en cavernas escondidas, sin cuidarse de labrar casas ni cultivar tierras. Este nombre es imaginario, porque sobre la visión del profeta Ezequiel (c. 8, vv. 8, 9, 10 y 11), que vió idolatrar a setenta ancianos, imaginó Filastrio que lo ejecutaban ocultos en cuevas, no siendo sino en edificios, y el que hizo el índice de Filastrio, equivocado así, los llamó trogloditas.