[279] Los de la fortuna (o reina) del cielo. Era la luna o Iside o Diana. (Ierem., XLIV, 17).
[280] Baal, que significa señor, era el ídolo de los samaritanos y moabitas. Unos le creen Marte y otros Júpiter, en cuya representación le adoraban los sidonios y como a supremo hacedor los caldeos. Éstos al sol llamaron Baal y los fenicios le veneraban por criador único del firmamento. Baal fué un rey de los tirios, cuyo nombre, conservado en la memoria de los hombres, llegó a convertirse en el de un dios. (Num., XXII, 41; Jud., VI, 25; Philastrii, 6).
[281] Los astharitas veneraban y ofrecían sacrificios a Astar, simulacro de los sidonios, y a Camos, escándalo de Moab, ídolos de hombres y mujeres, a quienes ofrecían sacrificios. Así como los gentiles entendían por Baal todos los dioses, del propio modo todas las diosas por Astar o Astaroth; aunque Astaroth o Astarthe en el presente caso es propiamente la Venus siria, nacida en Tiro y casada con Adonis. (Jud., II, 11; Reg., IV, cap. XXIII, 13; Cicerón, De nat. deor., III. 23). En P B: los de Astarot.
[282] Moloch o Mélech (esto es, rey), dios de los ammontas: créese que era el sol. En su honor, Salomón hizo edificar un templo en el monte Olivete, que el rey Josías quemó y redujo a polvo. Para la superstición de este ídolo había consagrado cierto valle al Oriente de Jerusalén, llamado Topheth. (III, Reg., XI, 5, 6, 7; Act., VII, 43).
[283] La estrella de Rempham se cree que fuese la de Saturno. (Act., VII, 43). En P B: Moloch y Temphan.
[284] El ara de Topheth estaba en el valle del hijo de Ennom, al pie del monte Moria. Se llamó Topheth (tambor) porque los sacerdotes del ídolo de Moloch tocaban tambores para que no se enterneciesen los israelitas oyendo los gritos de sus propios hijos e hijas, a quienes, ofrecidos en holocausto, devoraban las llamas lastimosamente. (Reg., IV, cap. XXIII; Math., 10, v. 22).
[285] Puteoritas. Filastrio incluye estos herejes en su Índice, tomando la letra y no el sentido metafórico del versículo 13, cap. II de Jeremías. Herejes veraníseos los nombran las ediciones de Pamplona, 1631, y Barcelona, 1635, lo que parece un yerro de imprenta, no obstante que una y otra lo escriban del propio modo. En P B: pateoritas.
[286] Los de la serpiente de metal. Moisés la hizo por mandado del Señor para que su pueblo se acordase del milagro que obró con Israel, librándolo de aquellos mortíferos reptiles. Abandonados los judíos a la impiedad, ofrecían inciensos al simulacro, como si fuera un dios, y tuvo Ezequías, para restaurar la pureza del culto, que hacer pedazos la serpiente de bronce. (Reg., IV, cap. XVIII, 4).
[287] Thamur es el mismo Faraón, rey de Egipto en los tiempos de Moisés. Las mujeres de Judea, sentadas en derredor de su simulacro, le adoraban con grandes llantos y gemidos. (Philast., 9). En P B: lloraba Shamar.
[288] Los bahalitas o belitas adoraban en cuevas escondidas a Belo y sus hijos. Este rey del Oriente fué el primer autor de la idolatría y del sacerdocio entre los caldeos. (Ídem). En P B: dathalitas.