[289] La pythonisa y los pythones eran los magos y adivinos. Quitólos y acabó con ellos el piadoso rey Josías. (Reg., lib. I et IV, cap. XXVIII et XXIII).

[290] Los de Asthar y Astharoth son cuantos adoran figuras de hombres y mujeres, y con este nombre genérico se conocen los que después de la muerte de Josué y de los ancianos cayeron en abominaciones. (Jud., II, 12 et 13).

[291] Los herodianos confesaban la resurrección y recibían la ley y los profetas, esperando como el Cristo a Herodes, rey de los judíos. (Philast., 12).

[292] Para los herejes posteriores a la venida de Jesucristo se valió Quevedo, buscando siempre lo más raro, según su genio, además del índice de Filastrio, de los Catálogos de Juan Ravisio Textor. Joannis Ravissi Textoris Officinae. Lugduni, 1585, t. II.

[293] Menandro, mago de Samaria y discípulo de Simón, hizo porque le creyesen el salvador bajado del Olimpo para la salud de los hombres. Decía que su bautismo libraba de vejez y enseñaba que no se podía vencer a los ángeles con ningún pacto, sino con los recursos de la magia.

[294] Simón Mago, samaritano, alucinó con sus artes depravadas a muchos en Palestina, hasta el punto de que le veneraban como a padre. En Roma, imperando Claudio, logró ser tenido por Dios y dicen que honrado con aras y sacrificios. Fué autor de la simonía, esto es, dar lo espiritual en precio de cosas temporales. Pretendiendo volar por los aires, en la capital del mundo, delante de Nerón, cayó por oración de San Pedro y murió, dejando manifiesta su impostura.

[295] Saturnino, antioqueno, discípulo de Menandro, cuyas máximas siguió; deliraba estableciendo el sistema de la creación del mundo por los ángeles y negaba que Cristo se hubiese hecho hombre. Reputaba la vida como funesto presente, era la continencia uno de los principales puntos de su herejía y condenaba las nupcias. En P B: Saturno.

[296] Basílides, heresiarca del siglo II, fué natural de Alejandría, discípulo de Menandro y maestro de Marción. Sus desatinos cundieron por todo el Egipto. Creía en la metempsícosis. Enseñaba que de un Dios único e innato provino el entendimiento, de éste el verbo, de éste el sentido, de éste y de la virtud la sabiduría, y de ambas procedieron el principado, las potestades y los ángeles. Decía que ellos fueron los autores del mundo, dieron principio al bien y al mal que le gobierna, y que las inteligencias angélicas, distribuidas en trescientos sesenta y cinco órdenes, presidían otros tantos cielos; que el Hijo de Dios, enviado para libertar al género humano, sólo tomó el aspecto de hombre y que fué crucificado bajo la figura de Simón Cirineo. Murió en 131.

[297] Nicolao, antioqueno, cabeza de la secta de los nicolaítas, suponen que fué uno de los siete diáconos elegidos por los Apóstoles, de quienes hubo de separarse y de la Doctrina verdadera, cayendo en lastimosos errores; pero varios santos Padres creen que los nicolaítas quisieron autorizar su herejía con el nombre del antiguo diácono. Estos sectarios rechazaban la ley del matrimonio, pretendiendo que las mujeres fuesen comunes. Llamáronse gnósticos, esto es, sabios y espirituales.

[298] Carpócrates, heresiarca, natural de Alejandría, vivió en los tiempos de Hadriano. Educado en la filosofía platónica, sostuvo la existencia de un ser supremo y de los ángeles derivados de él por una infinidad de generaciones. Creía que eran las almas emanaciones de la divinidad; pero que, habiendo degenerado de su origen celeste, fueron condenadas a estar unidas a cuerpos mortales. Reputaba a Jesucristo puramente hombre engendrado por San José. Admitió un dios bueno y otro malo.