[299] Cerintho, heresiarca famoso del tiempo de los Apóstoles; nació en Antioquía, de una familia judaica. Estudió con los célebres filósofos de la escuela de Alejandría, y, trasladándose a Jerusalén, se alzó cabeza de una facción compuesta de judíos conversos que, uniendo las ceremonias de la ley antigua con los preceptos del Evangelio, se oponían a la predicación de la fe del Crucificado a los gentiles. Por ello, anatematizado Cerintho y separado de la comunión de los fieles, pasó al Asia, y mezclando ideas de la filosofía oriental con doctrinas judaicas y cristianas, formó una secta, que se extendió por varias provincias. Tiénesele por inventor del error de los milenarios carnales y groseros.
[300] Ebión, su discípulo, cuyos sectarios se llamaban ebionitas; negó la divinidad de Cristo, sosteniendo que con el Evangelio se había de guardar la ley de Moisés, que fué también error de los nazareos. En P: Elión; en B: Abión.
[301] Valentino, egipcio, a mediados del siglo II ambicionaba y no logró un obispado. El despecho le hizo caer en tales demencias, que admitía hasta treinta dioses, a quienes llamaba aeonas. Dijo que Jesucristo tomó cuerpo celeste y no de las entrañas de María. En P B: Valentiniano.
[302] Menandro, el mozo de Samaria, es el mismo de quien se habló antes.
[303] Montano, heresiarca del siglo II, nació en Ardaban, pueblo de la Misia. Abrazó el Cristianismo creyendo ascender a las primeras dignidades eclesiásticas, y no habiéndolo alcanzado, se propuso que le venerasen profeta. Como se atrajese a dos damas de la Frigia, llamadas Priscilla y Maximilla, que abandonaron con extraña locura a sus maridos por seguirle, comenzó a predicar que era el profeta escogido para revelar a los hombres las verdades que no estaban en estado de oir en tiempos de los Apóstoles. La severidad de su moral y las rigorosas penitencias que imponía a sus discípulos atrajéronle considerable número de partidarios, que se llamaron cataphryges, quienes le daban el nombre de Paracleto. Murió, según la opinión más cierta, en 212. El grande Tertuliano se inficionó en la herejía de los montanistas. En P: Prisca; en B: Prisea.
[304] Hubo un obispo en Egipto llamado Nepos, que decía, como Cerintho, que los santos reinarán con Cristo mil años en la tierra en deleites sensuales y groseros.
[305] Sabino, obispo de Heraclea, llamó a todos los cristianos que en el Concilio Niceno anatematizaron a Arrio, idiotas, perezosos y de ingenio enfermizo.
[306] Este período falta en las ediciones de Pamplona y Barcelona de 1631 y 1635.
[307] El emperador Sigismundo, muerta su primera mujer María de Hungría, de quien no tuvo hijos, se casó con Bárbara, cuyo padre era Herman, conde de Cillei. Bárbara fué tan mala como Isabel de Baviera, su contemporánea y pariente, mereciendo por su disolución y vicios el nombre de Mesalina de Alemania. Isabel, hija de este matrimonio, casó con Alberto de Austria.
[308] Zancajo, el hueso que forma el talón, y lo pone por el zancarrón, o hueso del pie desnudo y sin carne, y el de Mahoma dícese por sus huesos, que van a visitar los moros en la mezquita de Meca. Los cencerros, por haber sido recuero, y tales son los dijes de arriero, que después pone.