—Aguarda, fregona de las uvas.
XXI. Estaba un enjambre de treinta y dos pretendientes de un mismo oficio aguardando al señor que había de proveerle. Cada uno hallaba en sí tantos méritos como faltas en todos los demás. Estábanse santiguando mentalmente unos de otros. Cada uno decía entre sí que eran locos y desvergonzados los otros en pretender lo que merecía él sólo. Mirábanse con un odio infernal, tenían los corazones rellenos de víboras, preveníanse afrentas y infamias para caluminarse, mostraban los semblantes aciagos y las coyunturas azogadas de reverencias y sumisiones. A cada movimiento de la puerta se estremecían de acatamientos, bamboleándose con alferecía solícita. Tenían ajadas las caras con la frecuencia de gestos meritorios, flechados de obediencia, con las espaldas en jiba, entre pisarse el ranzal y pelícanos. No pasaba paje a quien no llamasen mi rey, frunciendo las jetas en requiebros. Pasó el secretario con andadura de flecha. Aquí fué ella, que, desapareciéndose de estatura y gandujando[336] sus cuerpos en cincos de guarismo, le sitiaron de adoración en cuclillas. Él, con un “perdonen vuesas mercedes, que voy de prisa”, trotado[337] en la pronunciación, se entró con miradura de novia. Pidió el señor la caja. Oyóse una voz que dijo:
—Venga el servicio.
—Yo soy—dijo uno de los pretendientes.
Otro:
—Ya entro.
Otro:
—Aquí estoy.
Apretábanse con la puerta hasta sacarse zumo. El pobre señor, que supo la tabaola que le aguardaba de plegarias, y columbró a los malditos pretendientes terciando contra él los memoriales enherbolados[338], no sabía qué se hacer de sus orejas. Dábase a los demonios entre sí mismo, diciendo que el tener que dar era la cosa mejor del mundo, si no hubiera quien lo pretendiera, y que las mercedes, para no ser persecución del que las hace, habían de ser recibidas y no solicitadas. Los quebrantahuesos[339], que veían se dilataba su despacho, se carcomían, considerando que el oficio era uno y ellos muchos. Atollábaseles la arismética en decir:
—Un oficio entre treinta y dos, ¿a cómo les cabe?