[323] De buces, como de bruces, de cabeza, cabeza abajo. Quev., Rom. 83: “Dió con él, de un empellón, | de buces detrás de un banco”.
[324] En 1476 crearon los reyes católicos don Fernando y doña Isabel un severo tribunal, llamado la Santa Hermandad, para perseguir, juzgar y castigar los delitos cometidos en despoblado, y a 7 de julio de 1486 le dieron Ordenanzas. Según estas leyes, eran asaeteados los malhechores, atados a un palo, quedando allí expuestos los cadáveres para escarmiento, pena que frecuentemente se ejecutaba en Peralvillo, lugar inmediato a Ciudad Real, camino de Toledo. Así como los ladrones tenían su fin en Peralvillo, las bolsas lo tenían en el estudio de aquel letrado garduña.
[325] Hay pocas obras de Quevedo tan plagadas de pensamientos y rasgos de otras suyas como La Hora de todos. Casi íntegro se encuentra el presente párrafo en la Visita de los chistes, y allí, por tanto, hallará el lector noticia de los más de estos autores de Derecho.
[326] Burrajear, borrajear, escribir mal, como haciendo borrajos o burrajos, que son las agujas u hojas secas y caídas del pino. Orlando, 2: “Ya las chafarrinadas de la aurora | burrajeaban nubes y collados”.
[327] La C para significar Código, y las ff, Digesto.
[328] “pasante pedía la pitanza”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
[329] “cámara”. (Ídem).
[330] “valen las rentas”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
[331] Subir a las nubes, encarecer mucho.
[332] Llover, como factitivo, hacer que se llueva y moje.