He hablado con concepto á lo que promote lo descubierto en el Rio Negro para la plaza de Valdivia; prescindiendo del reconocimiento del rio Diamante, ó Sanquel, que por la observacion hecha por el piloto Villarino, en la confluencia de este rio con el Negro, de 38 grados 44 minutos y otras combinaciones y noticias, hay fundadas esperanzas, la tiene con el Tunuyan, que pasa por la ciudad de Mendoza, y á ser ciertas descubren iguales proporciones.

Llegamos ya al punto mas importante, y en que estriba toda la felicidad de la Provincia; esto es, en reparar el destrozo de ganado que causan los indios en las dilatadas campañas y fronteras de Buenos Aires; en librar á aquellos infieles de tantas muertes, robos y cautiverios; en aprovechar los inmensos campos que de esta capital median al Rio Negro, donde puede dilatarse y fomentarse la cria de ganado, que debe ser otro de los ramos que ha de sostener este establecimiento, y el apoyo de los demas. Los asuntos son gravísimos, pero la felicidad de ellos pende en una misma causa, cual es refrenar á los indios.

Por las noticias adquiridas del reconocimiento del rio que hizo Villarino, hemos comprobado los informes que habian dado muchos indios, de no tener otro paso los de la nacion Tehuelche, Villiches, Puelches, y otras naciones habitadoras del Huechuhuehuem, é inmediaciones de Valdivia en las cordilleras, que el sitio llamado el Choelechel, para transitar al Colorado, sierras de la Ventana, Tandil, Volcan, Cashuatí, y fronteras de Buenos Aires; por carecer de aguadas los otros parages, y ser terrenos intransitables. La seguridad de estas particulares noticias me hizo creer se extendia á todas la naciones de indios, que nos causan tanto daño, y que tomando aquel paso estaban sugetos. Este concepto me estimulaba á repetir las instancias al Sr. Virey para ocuparle y asegurarle.

Posteriormente traté un indio muy ladino, y práctico de aquellos vastísimos terrenos, llamado José Yati, el que me desengañó, informándome, que el Choelechel era paso respectivamente de las naciones de indios que llevo citadas, pero no de todas, pues habia otros dos caminos por donde venian, y se internaban: el uno caia á las Salinas, de donde se ha proveido de sal Buenos Aires con las carretas; y es transitado de los indios Peguenches, y Aucases, cuyo cacique nombran Guchulap, y el otro, mas al norte y no muy distante de la ciudad de Córdoba, que frecuentan los de nacion Ranqueles.

El motivo de usar de diferentes caminos estas naciones, es por la enemistad que tienen unas con otras, y estar mas inmediatos á sus tierras; pues de hacerse comunes en el tránsito, habian de atravesar por las de su convecinos.

Tomando el sitio del Choelechel, ya aseguramos el pasage para los indios de aquellas naciones, que son numerosísimos: le quitamos estos enemigos á los campos y fronteras de Buenos Aires; y vamos proporcionando la internacion, y demas importantes proyectos, que puede atraernos el Rio Negro por la parte de Valdivia.

Los otros dos caminos es asunto que merece mayor atencion en el dia, porque no tenemos conocimiento fisico de ellos, lo que no acaece con el de Choelechel: solo hablamos por informes y noticias de los indios, y se necesita un descubrimiento formal de estos parages para tirar las líneas de su seguridad.

Aun sin la noticia de tan importantes motivos, en oficio de 31 de Julio de 1781, propuse al Señor Virey cuan útil era ir adquiriendo conocimiento de las naciones de indios que habitaban los campos de Buenos Aires; sus albergues y retiros, donde se ponian á seguro, cuando se veian perseguidos, ó atacados de nosotros; á cuyo intento habia destinado á los peones, Antonio Godoy y Juan José Gonzales, que con el pretesto de pasar á sus toldos á comprarles ganado, les llevasen aguardiente, avalorios, y yerba, con cuyas dádivas se iban familiarizando con unos, y tomando noticias de otros; único medio que podia vencer estas dificultades. Iguales diligencias manifesté á dicho Exmo. Señor serian útiles practicar desde la fronteras de Buenos Aires y sus guardias, destinando sugetos adaptados para el caso; con cuyos conocimientos era fácil con dos expediciones que salieran de esta capital y Rio Negro contenerlos y refrenarlos.

Esta propuesta no mereció aprobacion, y Godoy y Gonzales habiéndolos mandado con cartas para S. E., y este haber sido el primero que se aventuró á transitar el camino por entre tantos indios, y dado conocimiento para el viage que hizo el piloto D. Pablo Sisur por tierra á dicho establecimiento, tuvieron ambos el desgraciado fin de parar en una cárcel, de cuya prision los libró su propia inocencia.

No obstante el desprecio con que se trató mi propuesta, los continuados insultos y robos de los indios, obligaron al Señor Virey á determinar las expediciones que han salido de Córdoba, Mendoza y esta capital; pero no del Rio Negro, que es el parage mas inmediato á ellos. La causa no soy capaz de comprender aunque me dé mucha márgen la oposicion de los establecimientos. Dios quiera no se malogran estos gastos, por haber dejado libre aquel portillo.