Es de notar que el jíbaro no usa el maiz con la frecuencia que debiera; prefiere el arroz, aunque no es tan nutritivo; este cereal que á menudo consume sin otra preparación que la de cocerle con agua y sal, le produce opilaciones. En ciertos casos, ántes de estar completamente formado el grano, se sirve de él como alimento; corta las espigas todavía verdes, tuesta el grano y satisface su hambre á cambio siempre de la pobreza nutritiva.
Otra de las causas de anémia consiste en la mala calidad del agua. El campesino en muchas localidades bebe la que tiene más cerca, aunque sea poco potable. Los estímulos que emplea para activar la digestión, el uso del alcohol como compensador de su régimen alimenticio, y el abuso del tabaco mascado, son causas que contribuyen á la enfermedad de que venimos tratando.
Al paludismo, á las causas debilitantes de una alimentación escasa y de mala calidad y á las enfermedades producidas por un régimen higiénico detestable, debemos atribuir principalmente la anémia del campesino puertorriqueño. Sáquesele de ese régimen y se le verá perder ese acentuado color pálido, tan frecuente entre los jíbaros. El clima debilita un poco, pero el daño no lo produce solamente el calor, lo hacen más acaso las transgresiones indicadas.
Aunque no tan generalizadas como la anémia, pueden citarse la clorosis y la leucenia misma, como padecimientos del campesino.
La escrofulósis es más común; hiere á un considerable número de indivíduos de este grupo. Y se explica: en los campos los enlaces entre parientes cercanos no son raros; no es extraño tampoco encontrar viejos empeñados en trasmitir una vida que se les escapa, y personas caquécticas vemos á cada paso llenas de numerosa familia; los hijos que de estos enlaces nacen, están, casi todos, condenados á ser víctimas de la escrófula. Si á esto añadimos las causas debilitantes de que ántes hemos hecho mención, no nos sorprenderá que el escrofulismo se haya enseñoreado de los campos de Borínquen.
Las enfermedades más comunes del aparato digestivo son las dispepsias, gastritis, gastrálgia; ésta, llamada por el vulgo pasmo y confundida con el tétanos, no es más que una neurálgia del estómago dependiente de la anémia, de la clorosis, del abuso del café, de las especies ó de un simple enfriamiento.
Entre las afecciones de este aparato, las diarreas agudas y crónicas, gastro-enteritis, disentería aguda y crónica, son las que juegan un papel más importante en la patología rural; las impresiones repentinas de la humedad á causa de los inopinados cambios atmosféricos, la mala calidad de los alimentos, las caquexias, la elevada temperatura de la estación calurosa, las malas aguas, todo esto dá razón de aquella importancia.
Las aguas impuras y el uso de las carnes de cerdo que contienen gérmenes de ténia—equinococos—exponen al campesino á padecer de lombrices.
La hidropesía ascitis se encuentra á menudo, ya desarrollada bajo la influencia de obstáculos circulatorios de la vena porta—enfermedades del hígado—ó de la cava—enfermedades del corazón—ya debida á la caquéxia palúdica, á la enfermedad de Bright, que es más frecuente de lo que pudiera creerse, á lesiones peritoneales y á un sencillo enfriamiento, sobre todo cuando la anémia existe como causa predisponente.