La nefritis catarral, la enfermedad de Bright, la uremia y la litiasis, proporcionan casos de observación al médico. Como queda indicado, el mal de Bright es más frecuente de lo que parece. Obedece á la caquéxia palúdica, al alcoholismo, á enfriamientos y á otras causas que actúan sobre los campesinos.
No faltan lesiones de la próstata de orígen venereo, dependientes del hábito de montar á caballo, etc. La cistitis es también afección corriente.
Pericarditis, endocarditis, lesiones valvulares, palpitaciones nerviosas, angina de pecho y aneurismas, representan la patología del aparato circulatorio.
Los órganos de la respiración, que se afectan por muy distintas causas, también son asiento de enfermedades entre las cuales el sencillo coriza, la laringitis, bronquitis, asma, pulmonías y pleuresías dan su contigente á la enfermería rural.
La tuberculosis, enfermedad tan común de los organismos debilitados, se hace cada dia más general entre nuestros campesinos.
El aparato de la inervación nos ofrece los meningitis, las inflamaciones del encéfalo, la anémia cerebral, el hidrocéfalo, las lesiones medulares, diversas neuroses-epilepsia-corea y las parálisis.
Pero entre las neurosis son las más frecuentes la jaqueca, las neurálgias y sobre todos el tétanos. Esta dolencia es sin género de duda bastante frecuente; suele aparecer á causa de un simple enfriamiento ó después de haber sufrido un traumatismo; en ocasiones basta el pinchazo de un alfiler, una ligera rozadura, la extirpación de una nigua. Pretenden los jíbaros precaverse del tétanos usando el tabaco mascado.
Las enfermedades de la piel más comunes son el acné, las eczemas y herpes. La elefantiasis de los griegos es aquí rara; pero la elefantiasis de los árabes está muy extendida entre las clases pobres. Favorecen el desarrollo de esta enfermedad las condiciones climatológicas y la influencia de la humedad del suelo—la inmensa mayoría de los campesinos andan descalzos.—Generalmente el punto de partida del padecimiento es una leuco-flegmasia que aumenta á cada ataque de linfitis, hasta que se manifiesta en toda su horrible deformidad la elefantiasis.
Al alcoholismo y á la locura paga su tributo también el campesino. Resultado de un vicio, el primero, va generalizándose entre hombres y mujeres lo bastante para hacernos temer por la degeneración de la especie, trasmitiéndose, como se trasmite, el envenenamiento alcohólico de padres á hijos. La afición á los alcoholes es general entre las clases proletarias de todas partes, como que obedece á las exigencias del organismo que pide combustible para entretener la vida, cuando los alimentos no se toman en la cantidad necesaria, ni son de calidad nutritiva suficiente. Por lo mismo, pues, que se conoce su causa es más sensible su generalización.
En cuanto á la locura, no son extraños á su manifestación los comunes enlaces entre parientes cercanos; tampoco faltan las monstruosidades para completar esta parte del cuadro patológico que venimos bosquejando.