Dió mérito à esta prudente disposicion; lo primero, venir estos infelices acompañando la marcha, y ayudando en las fatigas; lo segundo, presentarse en calidad de amigos, y pidiendo reduccion; lo tercero, vernos precisados à transitar por su territorio, y necesitar su consenso; lo cuarto, asegurar el todo sacrificando la parte, y finalmente no pedir estos desdichados otro premio por su personal trabajo, que la carne que en su idioma llaman guaséta, que aprecian en mas que el oro y la plata, por la miseria y hambre con que siempre viven.
(4 leguas.) El 20, como à las 11 del dia, salimos de este lugar, y en distancia de cuatro leguas al rumbo del N, vinimos á parar sobre el Dorado, en una amenísima ensenada, y valle de palmares eminentes, que medidos tenian veinte varas de altura: y aquí, recogido el Dorado en un estrecho canal, corre por algun trecho, y en caso preciso seria fácil transitarle por puente que se formàra à poco costo.
Aquí parò la marcha hasta el 22, esperando el aviso del Ayudante Sardinas, que nos lleva cuatro dias de delantera, explorando camino, y el P. continuò su espiritual tarea.
(3½ leguas.) El 23, como á las 10 del dia, caminamos, siguiendo el rumbo al N, las vegas de un dilatado y pantanoso saladillo que forman los derrames del Dorado, y por ser abundante de patos, habiendo parado en un extremo de dicho saladillo, le titulamos el Tren de los patillos, que dista como tres leguas y media del real pasado.
El 24, dia de San Juan Bautista, parò la marcha todo el dia, y se celebró el santo sacrificio de la misa.
(2 leguas.) El 25 traspasamos con gran molestia las cargas, trastes y ganado, por un gran monte desmontado y pantanoso, por la lluvia que cayó la noche antecedente, y los carros no pudieron dar un paso y se quedaron allí: la marcha se acampò en un estrecho escampado, distante dos leguas del anterior.
El 26 paramos aquì, y mandò S. S. se llevaran treinta mulas aparejadas para aliviar el peso de los carros y facilitar su caminata: las mulas volvieron por la tarde cargadas, pero ni por esto pudieron pasar las carretas, por ser inusitado el camino y haber ocurrido la lluvia casual.
El 27 con gran trabajo salieron à boca de noche.
El 28 paramos todavia, dando treguas á un desmonte y puente que se estaba fabricando, como tambien por esperar al Sr. Canònigo que aun no ha llegado. Y en esta sazon llegó el dia de hoy el indio Josengo con carta de S. S., en respuesta de otra que le dirigiò nuestro General del camino; y en ella avisa estar cerca, y la causa de su demora.
El 30 paramos esperando al Sr. Arcediano, que llegó como à las 11 del dia, y por no haber llegado su carruage, paramos aquí hasta el dia siguiente. Trajo S. S. consigo 2 carros, 13 mulas, 32 vacas, 27 caballos, 2 soldados partidarios y 6 del regimiento de nuestro General, 3 negros y 2 negras, esclavos suyos, y 2 indios Tobas, el uno de la reduccion de Ledesma con un mulato mas esclavo.