(2 leguas.) El 6, como á las 12 del dia, salimos de este tren, y siguiendo las márgenes del Rio Grande, caminamos ya por el rumbo del naciente, y venimos á parar en distancia de dos leguas en el tren que titulamos de la Conversion, porque en èl uno de los indios gandules Matacos, que dijimos venian de sirvientes, y se llama Lorenzo, pidió se le bautizára. Prometióselo S. S. siempre que se rudimentase, y para animarlo principiò S. S. á enseñarle à rezar, insinuándole que siempre que en él conociese constancia en su propósito él mismo lo apadrinaria. La descripcion de este famoso rio, que es el mayor que se halla en esta vereda, y por eso se titula el Grande, se reserva colocar en la descripcion Geogràfica.

(4 leguas.) De aquí salimos el 7 á las 12½ del dia, y siguiendo las màrgenes del Bermejo al oriente, venimos à parar en distancia de cuatro leguas en el tren llamado de Millan; hasta donde alcanzan las rancherías de los Mataguayos por esta vereda.

Esta nacion es numerosa, dòcil, sencilla, valiente y aplicada al trabajo. Su situacion la tienen á las màrgenes de los rios del Valle, Dorado, Bermejo, Centa y Pilcomayo; y principiando sus rancherìas desde el Rio del Valle, terminan en este paraje, ocupando de S à N como 80 leguas, y de oriente á poniente 150 leguas, desde las cercanias del curato de Humaguaca.

Es utilísima á las ciudades de Salta, Jujuy, Tucuman y Santiago del Estero, porque colocados en el terreno que se refiere, siendo como son hà mas de 30 años amigos y confederados nuestros, están de fronterizos de dichas ciudades, estorbando el transito á las innumerables naciones que ocupan este vastísimo continente. A mas de esto, bajan por familias à servir conchabados en las obras pùblicas y particulares de Salta, sirviendo à los partidarios de los presidios y sus mugeres en calidad de criadas.

Y si en nuestros dias vieramos verificada su reduccion en el paraje de San Simon sobre el Dorado, que es en donde estos la procuran, se lograria su perpetuidad, tanto por la aptitud del terreno, cuanto por tener à mano el Real Presidio de San Fernando, cuyo respeto los habia de traer á raya: y mucho mas si el presidio se avanzaba à colocarse sobre el Dorado; cuya traslacion daria sin disputa mucho ser á esta reduccion, y mucho terreno à la provincia, estando, como está ya, casi inútil en el sitio donde hoy se mantiene.

Y aunque esta nacion es innumerable, los que estàn en esta nuestra vereda son en número como de 1,000 indios de àmbos sexos, entre adultos y pequeños, y piden todos reduccion: siendo los principales ladinos los mandones que los gobiernan, y estos son 10, à saber: Josengo cristiano, Cayetano, Tineo, Lopez Grande, Lopez Chico, Amaya cristiano, Ignacio el grande, Ignacio el mozo, Luis y Francisco, sin otros que mandan, y por no ser ladinos son incognitos.

(2 leguas.) El 8, saliendo del tren referido, como á las 10 del dia, se adelantò de la marcha el Sr. Canónigo, y à poco de haber caminado, encontró un indio jòven de la nacion Chunupí, à quien los suyos habian mandado á explorar los movimientos de la marcha: y S. S. recibièndole con mucho cariño, le asegurò ser vanos sus recelos, porque lejos de querer ofenderles buscabamos su amistad y conversion, á cuyo fin se dirijia esta campaña. Con lo que, viniéndose con S. S., topó la marcha, y nuestro General le recibió con mucho agrado, practicando iguales oficios que el Canónigo: y venimos á parar en compañía del jòven en el Tren de Yuchan, que dista dos leguas del pasado.

(2 leguas.) En este tren nos detuvimos el dia 9 hasta las 3 de la tarde, dando tiempo à un desmonte, por haber obstruido la rapidez del rio el cauce del antiguo carril. Y saliendo à la hora citada venimos á parar en una vistosa vega, que dista del Yuchan como dos leguas.

En este tren nos salieron dos jòvenes Chunupìes, hermanos del referido, quienes dijeron venian mandados por los suyos à saber la causa de la tardanza del hermano. Con este motivo descubrieron haber venido recelosos por la otra banda del rio, y que preguntando por su hermano à algunos Mataguayos que toparon, les avisaron como venia en nuestra marcha con mucha paz y amistad: con lo que se habian resuelto à pasar el rio, y presentarse en nuestro real.

Inquiriendo S. S. la distancia de sus rancherias, y movimiento de los suyos, á lo primero dijeron, que estaban de allí como diez leguas sus poblaciones, y en cuanto à lo segundo dijeron, que los suyos estaban sobresaltados, y que decian que, para que se pudiesen presentar à nosotros sin recelo, fuera á sacarlos el R. P. Lapa.