Este dia tambien llegaron los Atalaláes como à las 4 de la tarde, pidiendo á S. S. los reuniese à su antigua reduccion de Macapillo, ofreciéndose para trabajar en la fabrica de las capillas, con tal que se les diese carne, y de vestir. Consolò S. S. al ladino Estevan, aceptando su propuesta, y mandó se alojáran inmediatos à nuestro real, como lo han hecho.

El dia 9 llegò tras estos el cacique Keyabirí, con Lachepí, Nachinquin capitan, y otros 20 indios Mocobíes, trayendo sus familias, las que se mandaron vestir, y se les proveyò de carne y bizcocho.

Nuestro General ha pensado conciliar estas dos naciones con la Abipona, á fin de que subsistan estas reducciones, y aquella no padezca las irrupciones que hasta hoy. Y contemplando medio proporcionado para el premeditado fin avistarse con su cura doctrinero, ha pensado así practicarlo, cuyas resultas, y la concordia ó discordia, se colocarà en la parte que corresponda.

Desde el dia 10 se empezaron los preparativos de adobes y cortes de madera para la construccion de la capilla y demas oficinas, dàndose órden de los sugetos que habian de custodiar los ganados y mensages: y los Atalaláes van desempeñando su promesa, sin que el 11 haya ocurrido novedad alguna, ni el dia 12.

El 13 llegaron ya los Tobas, cuyos principales son, Asakairí, Kigrí, Naponarí, Cuniquirí, con 11 capitanes: y parlamentados acerca de su ratificacion, dijeron no haber en ello novedad, y en cuanto al sitio para su reduccion, aunque intentaron fuera en la otra banda del Rio Grande, à persuasion de S. S. y del Sr. Arcediano, que les hicieron ver por el faraute los inconvenientes que tenia dicha eleccion, y persuadidos enteramente, eligieron por sitio un plano, cuya situacion queda á la parte del poniente, à un lado del carril que hemos traido, llamado Tren de Concha, cerca de Lataruec: terreno por cierto muy adecuado, en que quedaron acordes con nuestro General, sin que el 14 ni el 15 hasta el 18 haya ocurrido novedad considerable.

El 19 hízoles S. S. largo parlamento, que tambien presenciaron los Mocobìes; en el que por exordio les significó el excesivo amor que les tenia el Todo Poderoso, que á costa de su vida y de su sangre les habia facilitado su conversion, para que pudiesen por la puerta del bautismo entrar en el grémio de los fieles, en vida y en muerte, á gozar las eternas delicias de su gloria, que no han de acabarse jamas. Hízoles presente el Sr. Arcediano la inmortalidad del alma, las penas del infierno preparadas para los malos, y el prèmio de la gloria para los buenos: que bautizados serian nuestros hermanos, y de Jesú-Cristo segun la carne, quien encarnó por amor suyo y nuestro, padeciendo y muriendo en una cruz: que eran hijos de la iglesia, y por consiguiente participantes del infierno, tesoro de las gracias, indulgencias, remisiones y perdones: que bautizados se trocaban de esclavos de Satanàs en hijos de Dios y herederos de su gloria.

Que el santo leño de la Cruz era una reliquia digna de toda veneracion, así por haber muerto en ella todo un Dios humanado, cuanto por ser instrumento de nuestra redencion; y que asì, cuando se les grabase este madero, lo mirasen con toda reverencia.

Continuò nuestro General retratando la grandeza de nuestro Soberano, su cristiano celo, y deseo de la conversion suya; la generosidad con que para aliviarlos franqueaba sus arcas y tesoros. Y decifrados estos puntos con los mas vivos colores que le dictó su prudencia y amor al Soberano, les oyeron absortos y quedaron en todo muy contentos. Abrazóles S. S., el Sr. Arcediano y oficiales, con repetidos vivas; batíose el real estandarte; y mandó S. S. vistieran á los principales de uniforme, repartiéndose à todos los demas que no estaban vestidos, camisas, solapas, calzones, ponchos y sombreros, carne y bizcocho para aquel dia: se les dieron en pie 4 reses.

El 20, dia del glorioso San Bernardo, patron del Chaco, enarbolòse la Santa Cruz, que se bendijo por el Sr. Arcediano; cantóse misa solemne, con asistencia de los indios referidos, y concluido el sacrificio, hízose la adoracion de la Santa Cruz, que principió el Sr. Arcediano, vestido de capa magna, siguiendo á este el orador, que fuè el R. P. Lapa: á este, siguió nuestro General, asociado del principal cacique; siguió el Auditor asociado con otro de los caciques, y siguiendo el propio acto el Secretario, el Mayor General de òrdenes y los demas oficiales, continuó la tropa, que asistió formada haciendo sus descargas. Con lo que se concluyó esta cristiana diligencia, repicándose las campanas con universal júbilo de todos.

El 21, han facilitado los caciques camino para la ciudad de las Corrientes, que dicen distará de nuestro acampamento seis dias de camino: por lo que presumimos sean 60 leguas de distancia.