Hay muchos intermedios, que ni significan tanto como aquéllos ni tan poco como éstos: cuerpo, viviente, animal.
De ahí le es fácil al indagador mostrar con una sola palabra si el hombre es sustancia.
Sustancia significa todo lo que es por sí; de donde, lo son el hombre y la piedra y el leño; luego el hombre es sustancia.
Mas ellos, buscando rodeos, para que no caiga en desprecio su ciencia, si es fácil, la hacen difícil y laboriosa con envolturas de palabras, jactándose que demostraron y probaron científicamente que el hombre es sustancia, diciendo así en Barbara,[8] castillo inexpugnable: Todo animal es sustancia; todo hombre es animal; luego todo hombre es sustancia. Dijiste verdad, pero la dijiste neciamente y más oscuramente que podía el sabio. Pues es lo mismo que si dijeras, que sustancia significa tanto los vivientes como los no vivientes; y viviente significa el hombre y la cereza; luego desde lo primero a lo último significa sustancia el hombre.
Mas por tantos grados intermedios se confunde la mente, y aun, por ello, duda más de cada uno de los intermedios. ¿No es esto por ventura aquello que había dicho en otro lugar el mismo: «Lo que se dice del predicado se dice lo mismo del sujeto»? Mas esto son variaciones de los nombres; como también aquello: «Lo que es dícese de muchos modos»; si el nombre de hombre significa una sola cosa, dícese otro principio; y la causa dícese de un modo; la naturaleza dícese de un modo; dícese necesario.
Finalmente, todo lo que hay en la Metafísica de Aristóteles y en las restantes obras, es definición de nombres. De donde, toda cuestión es casi del nombre: si la sustancia se dice del hombre, y así de otras cosas.
De tal suerte, no pudiendo saber nadie con certeza, no hay ciencia alguna ni de cosas ni de palabras.
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Di: en último término impongamos las palabras. Lo permito. Sabemos, pues, que tal palabra significa esto. Falso, pues ignoras qué sea palabra, ignoras qué sea esto, ignoras qué sea significar; luego no sabes que tal palabra significa esto.
Prueba que se sigue, pues, ignoradas las partes, se ignora el todo. Y tú conmigo ignoras partes y todo; luego nada sabemos.