Entiendo lo que es eso. No pudiendo cada uno abrazarlo todo, el uno se eligió esta parte, el otro se apartó la otra. De ahí, que nada se sabe. Pues, conspirando todas las cosas que hay en este mundo a la composición de una sola, las unas no pueden subsistir sin las otras, ni éstas ser conservadas con aquéllas; y cada cual ejerce su oficio, diverso, sí, del de la otra, pero todos, no obstante, concurren a uno solo; éstas causan aquéllas, y éstas son hechas por aquellas otras. Es indecible la concatenación de todas.

No es, pues, de extrañar, si, ignorada una cosa, se ignora también lo demás. Por causa de lo cual acontece que quien se ocupa de los astros, considerando sus movimientos y las causas de ellos, acepta del físico, como cosa probada, qué es el astro, qué el movimiento; de ahí que sólo contemple la variedad, y la multitud del movimiento.

De lo demás, del mismo modo.

Mas, esto no es saber.

Saber es haber conocido primero la naturaleza de la cosa, en segundo lugar los accidentes, cuando la cosa tiene accidentes.

De lo cual se sigue que la demostración no es silogismo científico, más bien, nada es, como que solo demuestra, según tú, que tiene accidente (pues para mí, tanto dista de demostrar algo, que más bien esconde y no hace otra cosa que turbar el ingenio); pero, en cambio, supone la definición de la cosa.

Nada, pues, saben los que se fían de demostraciones y esperan de ellas ciencia; quienes condenan también éstas, nada para ti; y como poco ha, lo probaré.

Luego nada sabemos.

Elementos de la ciencia.

En la ciencia, pues, si admites mi definición, hay tres cosas: la que se ha de saber, el ente que conoce y el conocimiento mismo; cada una de las cuales hemos de explicar por separado, para colegir de ahí que nada se sabe.