En primer lugar, ¿cuántas son las cosas que se pueden conocer? Tal vez infinitas, no sólo en los individuos, sino también en las especies.

Negarás que son infinitas, pero no probarás que son limitadas pues ni siquiera pudiste numerar la más mínima parte de ellas; yo apenas conocí el hombre, el caballo y el perro.

Luego de esto ya nada sabemos. Pues ni tú viste el fin de todas las cosas, y, sin embargo, afirmas que son finitas; ni yo tampoco vi su infinidad; pero, no obstante, conjeturo que son infinitas. ¿Qué más cierto te parecerá a ti? A mí nada.

Pero dirás: ¿qué puede impedir la infinidad para el conocimiento de una sola cosa? Mucho, según tú, pues es necesario conocer los principios para conocer las cosas; tal vez, la materia y la forma; mas, en el infinito, las materias infinitas son tal vez distintas en especie (por más que tú no quieres distinguir de algo la materia por su especie; de lo cual hablaremos después).

De las formas no hay duda; pero del infinito no hay ciencia alguna.

Replicarás: puede ser la misma la materia aun de cosas infinitas. Cierto; pero también puede no ser la misma, y, por consiguiente múltiple. Pues, por ventura, hay otras cosas totalmente diversas de las nuestras, que no conoció ninguno de nosotros. Lo cual puede ser y no ser, es dudoso cuál de ambas cosas es.

Pero la ciencia es de suyo de lo que es y que no puede ser de otra manera, según tú. Ni es necesario que haya cosas infinitas, para que sea diversa la materia; pues ni siquiera a ti, que las crees infinitas todavía, no consta ni constará jamás (puedo, sin embargo, engañarme) si la materia del cielo es la misma que la de estas cosas inferiores.

¿Que tal vez los espíritus tengan materia propia, aunque se digan simples? Ciertamente. Afirmas tú que son muchos sus géneros y muchas, por consiguiente, las diferencias. Luego convienen en algo común; y esto es, según tú, la materia; y se diferencian en algo, y esto es la forma.

¿Tienen también materia propia los accidentes? Tú llamas al género de ellos materia, y a la diferencia forma.

¿Es la misma que la del cielo la materia de los astros? No lo sabes. Parece que no.