Y, ciertamente, en esto, es superado el conocimiento que se hace de las cosas internas sin el sentido por aquel que se tiene de las cosas externas por los sentidos; pues algo alcanza el entendimiento de lo exterior: la figura del hombre, de la piedra, del árbol, que tomó del sentido: y así le parece que comprende las cosas por sus imágenes.

Pero en aquel que se hace de las cosas internas, nada halla el entendimiento que pueda comprender; y discurre aquí y allí, palpando como ciego...

Y al contrario, es vencido en certidumbre el conocimiento que se tiene por los sentidos de las cosas externas, por aquel que es traído por aquellas cosas que hay en nosotros o son hechas por nosotros. Pues soy más cierto de que yo tengo apetito y voluntad, y que ahora pienso esto, ahora huyo de aquello o lo detesto, que si viese un templo o un hombre.

Dije que de aquellas cosas que hay en nosotros o en nosotros se hacen, estamos ciertos que existen en realidad. Y de aquello que, juzgando, opinamos de las cosas por discurso y raciocinio, y colegimos que son en la realidad como nosotros las juzgamos, es inciertísimo el conocimiento.

Esme más cierto que este papel en que escribo existe y es blanco, que es compuesto de cuatro elementos y que éstos están en él en acto y que tiene otra forma por ellos.

Finalmente, si quitas lo que hay en nosotros o es hecho por nosotros, el más cierto conocimiento es el que se hace por los sentidos, y el más incierto de todos es el que se hace por el discurso; pues éste no es verdaderamente conocimiento, sino tiento, duda, opinión, conjetura.

De lo cual síguese que no es ciencia la que se obtiene por silogismos, divisiones, predicaciones y otras parecidas acciones de la mente.

Pero si pudiera hacerse que, al modo como percibimos con el sentido, de alguna manera, las externas cualidades de las cosas, así comprendiésemos la interna razón de cualquier cosa, entonces se diría que sabemos verdaderamente. Pero esto nadie lo pudo jamás, que sepamos. De donde nada sabemos.

Mas del conocimiento de las cosas internas y del otro que llamo no conocimiento, sino opinión, que se hace por conjunciones, negaciones, comparaciones, divisiones y otras acciones de la mente, se tratará más en su lugar, donde se manifestará la insuficiencia de ambos.

Ahora baste con decir algo de aquel que se tiene de las cosas externas mediante los sentidos.