En cuanto á la Reyna había confiado á su Consejo la negociacion y sus consejeros le hacían creer que Colon cedería al fin y aceptaría ir al descubrimiento sin pedir honores y cuotas de ganancias. Pero viendo la Reyna que se marchaba en verdad, envió á detenerlo por segunda vez porque no quería de manera alguna, que fuese la Francia la que tuviese la gloria de una empresa que aunque no la reputase tan colosal como resultó, creia sin embargo fuese de gran importancia. Así pues todo lo relativo á nobles trasportes de parte de Isabel y á la resolucion de vender sus alhajas si faltasen fondos para la expedicion, no es sinó fábula inventada para engrandecer á la Reyna, y hacer mas decoroso este período de la historia.

Los fondos de la expedicion se sacaron del tesoro público de Aragon y del particular de Don Fernando.

Aceptado en definitiva lo que exigia Colon, firmóse el convenio en la ciudad de Santa-Fé, en la Vega de Granada en 17 de Abril de 1492.

Si no fué la Francia la iniciadora del descubrimiento de América es debido á dos nobles sentimientos que detuvieron á Colon, el amor á Doña Beatriz y la amistad de Fray Juan Perez de Marchena, sin lo cual no hubiera regresado á Córdoba á reanudar sus negociaciones. Sin que desconozcamos la grandeza del Pueblo Español, no hay duda que la Francia pudo llevar en el descubrimiento y poblacion de la América, elementos sociales mas constitutivos que los que llevó aquel Pueblo que se hallaba en esa época, en condiciones nada aparentes para la colonizacion y en el cual era constitucional la anarquía y arraigado estaba el fanatismo. Tampoco hubiéranse reproducido en las nuevas colonias de la América del Sur el odio entre Portugueses y Castellanos y las cuestiones de límites y de predominio, hubiéranse resuelto con otro espíritu, y otras consideraciones.


[CAPITULO V.]

Aprestos para la marcha—¡Á que poco costo adquiría la España un mundo!—Partida de la expedicion—Derrotero—Descubrimiento—Asombrosos errores—Desviacion de la brújula—Verdadero descubrimiento de Colon.

Señalóse el puerto de Palos para armarse y partir la expedicion que debía lanzarse al Océano á realizar los ensueños de Colon. Dictáronse todas las providencias tendentes á facilitar la partida, y aprovechándose la obligacion en que estaban los habitantes de ese puerto de facilitar como tributo embarcaciones y gentes de mar al Estado, ordenóse el secuestro de dos embarcaciones y su correspondiente tripulacion. Los gastos de la Corona pues, debian ser bien insignificantes, reduciéndose á la compra de víveres y pago de cuatro meses adelantados á los tripulantes. ¡Á tan poco costo iba la España á adquirir un Nuevo Mundo!

El armamento del tercer buque corria por cuenta de Colon y segun afirman casi todos los historiadores, sin que sepamos la fuente de donde han sacado esto, Martin Alonso Pinzon, rico armador del mismo puerto de Palos, facilitó los fondos necesarios para tal objeto, resolviéndose él y su hermano á acompañarle en el viaje, tomando el mando de los buques que debian seguir al Almirante, nombre con el cual se designó desde entónces á Colon. De los tres buques aprestados, solo el que montaba este: la Santa Maria tenia cubierta; los otros dos: la Pinta, mandada por Martin Alonso Pinzon y la Niña por Vicente Yanez Pinzon eran carabelas, no ascendiendo todo el personal de la escuadrilla sino á ciento veinte hombres, reclutados por cierto, con indecible trabajo.