los acidentes de mi mal primeros.

A los cuales, en tierra yo tendido,

ninguna otra respuesta dar sabía,525

rompiendo con sollozos mi gemido,

sino de rato en rato les decía:

«Vosotros, los de Tajo en su ribera,

cantaréis la mi muerte cada día.[112]

»Este descanso llevaré aunque muera,530

que cada día cantaréis mi muerte

vosotros, los de Tajo, en su ribera.»[113]