La quinta noche, en fin, mi cruda suerte,

queriéndome llevar do se rompiese

aquesta tela de la vida fuerte,535

hizo que de mi choza me saliese

por el silencio de la noche escura

a buscar un lugar donde muriese.

Y caminando por do mi ventura

y mis enfermos pies me condujeron,540

llegué a un barranco de muy gran altura.

Luego mis ojos lo reconocieron,