que pende sobre el agua, y su cimiento
las ondas poco a poco le comieron.
Al pie de un olmo hice allí mi asiento,545
y acordeme que ya con ella estuve
pasando allí la siesta al fresco viento.
En aquesta memoria me detuve,
como si aquesta fuera medicina
de mi furor y cuanto mal sostuve.550
Denunciaba el aurora ya vecina
la venida del sol resplandeciente,