al triste reino de la escura gente,
y la mujer perdida recobraba;140
y cómo después desto él, impaciente
por miralla de nuevo, la tornaba
a perder otra vez, y del tirano
se queja al monte solitario en vano.[228]
Dinámene no menos artificio145
mostraba en la labor que había tejido,
pintando a Apolo en el robusto oficio
de la silvestre caza embebecido.