Mudar luego le hace el ejercicio
la vengativa mano de Cupido,150
que hizo a Apolo consumirse en lloro
después que le enclavó con punta de oro.[229]
Dafne con el cabello suelto al viento,[230]
sin perdonar al blanco pie, corría
por áspero camino tan sin tiento,155
que Apolo en la pintura parecía
que, porque ella templase el movimiento,
con menos ligereza la seguía.