el cual, no solo siempre fue testigo

de tus consejos y íntimos secretos,65

mas de cuanto lo fuiste tú contigo.

En él se reclinaban tus discretos

y honestos pareceres, y hacían

conformes al asiento sus efetos.

En él ya se mostraban y leían70

tus gracias y virtudes una a una,

y con hermosa luz resplandecían,

como en luciente de cristal coluna,[256]