con tardo paso y corazón medroso

al fin ya mi razón salió al camino.

Cuanto era el enemigo más vecino,35

tanto más el recelo temeroso

le mostraba el peligro de su vida.

Pensar en el temor de ser vencida,

la sangre alguna vez le calentaba,

mas el mismo temor se la enfriaba.40

Estaba yo a mirar, y peleando

en mi defensa mi razón estaba