[38] mesquina, como entristesco, [Eg. I, v. 254]; mesclado, [Eg. II, v. 252], etc.; estas formas con sc tienen en castellano más abolengo y más historia que las modernas con zc. (R. Menéndez Pidal, Gram. Hist., § 112,3.)

[39] Tal pensamiento encontró Herrera (pág. 406) en Dante, Ariosto y Jorge de Resende; este último dijo así: «Senhora, pois me matais — Por vos dar meu coraçãm. — Peço vos que me digais — De que manera tratais — A os que vossos nam sãm...» Aun cuando en lengua extraña, entiendo que estos versos pueden aquí servir para comprender mejor los de Garcilaso.

[40] «Injustamente, en mi humilde opinión, censuró Hermosilla, como ociosamente pleonástico, este verso, que tan sentidamente exprime el dolor de Salicio por la inconstancia de Galatea. Dudo que a nadie parezcan más expresivos aquellos acumulados pleonasmos de Homero que el mismo escritor llama bellísimos: “Pero Aquiles pretende sobre todosLos otros ser, a todos dominarlos, — Sobre todos mandar, y como jefe, — Dictar leyes a todos.”» Bello-Cuervo, Gramática, París, 1907, § 411, nota.

[41] No ha desaparecido aún la creencia vulgar en los agüeros de las aves. Dicen de la lechuza, ave nocturna, que cuando grazna sobre la chimenea de alguna casa es anuncio de una gran desgracia para la familia que allí viva (La Mancha). Sobre la antigüedad de estas supersticiones y lo arraigadas que estuvieron en España y en el mediodía de Francia, véase Amador de los Ríos, Hist. de la Lit., IV, 520, etc.; Rev. de España, tomo 17 y 18; Fauriel, Histoire de la poésie provenç., III, 305, etc.; Restori, La Gesta del Cid, pág. 208; sobre los agüeros de las aves en nuestra literatura medioeval, véase R. Menéndez Pidal, La Leyenda de los Infantes de Lara, pág. 8.

[42] Garcilaso recuerda en muchas de sus poesías el patrio, celebrado y rico Tajo, felice y claro río de su tierra natal, [Eg. III, v. 106], [197], [214], [246] y [300]; [Eg. II, v. 528], [532]; [Son. XXIV, v. 12], etc.; lo cual llenaba de satisfacción al insigne toledano D. Tomás Tamayo de Vargas; en cambio, el nombre de la ciudad de Toledo no aparece nunca en estos versos, aun cuando el poeta habla de ella en la [Eg. III], a no ser como apellido de la casa de Alba.

[43] Dice el Brocense: «Alegoría es, como si dijera: De la suerte que el agua se huía por camino desusado, ansí imaginaba que me habías de dejar por otro.»

[44] El uso de cúyo, interrogativo, ha desaparecido de nuestro idioma. «No creo que sean aceptables en el día las construcciones: ¿Cúyo buque ha naufragado? ¿Cúya casa habitas? ¿A cúya protección te acoges?, sin embargo de recomendarlas su precisión y sencillez y la autoridad de nuestros clásicos.» (Bello-Cuervo, Gramática, París, 1907, § 336.)

[45] «La parra se casa con el olmo y es su amiga, porque crece en él, que, según Virgilio, se maridaban las parras a los olmos, y hoy se usa junto a Barcelona. La que estaba sola se decía viuda, y así la llama Catulo; y al olmo nombra el mesmo, marido de la vid...» (Herrera, 423.)

[46] Hay que leer: Y-de-ha-cer...para que el verso resulte cabal. La f del latín se conservó en el castellano escrito hasta fines del siglo XV: fablar, fazer, folgar, foja, fijo, etc., y después fue sustituida por la h, que era verdadera aspirada en los siglos XV y XVI. No he encontrado ningún caso en que Garcilaso prescindiese de la aspiración de la h: véase más abajo, versos [162], [209]; Eg. II, v. [462], [472], [490], [509], [535], [545], etc; cuando a la h precede una consonante, el verso no sirve para dar idea de la aspiración: Eg. II, [500], [510], [516], [536], [623], [630], etc.; a fines del siglo XVI los escritores empiezan a vacilar, y unas veces aspiran la h y otras no. (R. Menéndez Pidal, Gramática Hist., § 38,2; F. Rodríguez Marín, Luis Barahona de Soto, págs. 399-402.) Extraño es que Boscán elidiese ya la h en muchos casos al uso moderno. (M. Menéndez y Pelayo, Antología, XIII, pág. 215.)

[47] Herrera puntúa aquí de esta manera: ...abundo en mi majada; — La manteca y el queso está sobrado. El sentido es el mismo, pero la frase parece mejor con la variante seguida en el texto.