[88] El mejor testimonio de la consideración que mereció a Garcilaso el castellano familiar y corriente está en la frecuencia con que se vale de adagios y refranes: el mal, comunicado, se mejora; de un mal, ajeno bien se empieza, [Eg. II, v. 259]; no hay mejor cirujano que el bien acuchillado, [Eg. II, v. 355]; no es malo tener quien llore al pie del palo, [Eg. II, v. 363]; fácilmente, el sano da consejo al doliente, [Eg. II, v. 400]; de un dolor a otro se empieza, [Eg. II, v. 494]; a quien no espera bien, no hay mal que dañe, [Eg. II, v. 774]; etc. (V. [Eg. I, v. 289, nota].)
[89] «Este verso está en Boscán en un soneto.» (Brocense, nota 123.) Castro podía haber repetido en este lugar lo que dijo con motivo del v. 32 de la Eg. III.
[90] Sujeto estaba enteramente, y destinado por el cielo, a consumirse en vivo amor, [Eleg. II, v. 76]; a poder suyo, se hubiera resistido, mas no hay defensa contra lo que el destino determina, [Son. VII]. Los que creyeron en el fatalismo, pensando que la fuerza del hado podía ahogar nuestro libre albedrío, fueron juzgados por herejes; de aquí que Herrera, pág. 551, y Tamayo, fol. 37, hayan intentado defender la ortodoxia de nuestro poeta. Acaso Garcilaso había aceptado esta opinión, a la vez que su respeto a los dioses, a las musas y a natura, como uno de tantos aderezos poéticos, resucitados por el clasicismo, de la antigüedad pagana; pero lo cierto es que los poetas, en materia de amor especialmente, y el vulgo, en esta y otras muchas materias, han concedido siempre gran influencia al poder del destino, a pesar de las decisiones ecuménicas de la religión.
[91] Esta referencia al parentesco entre Camila y Albanio habrá sido recogida, seguramente, por el Sr. Menéndez y Pelayo en el próximo tomo XIV de su Antología, para identificar definitivamente las personas en ambos pastores representadas.
[92] Ofrecerse a Diana era jurar castidad, vivir en las selvas y consagrarse a los ejercicios de la caza; era parte del culto de esta religión ofrendar a la diosa, en su silvestre altar, la testa del jabalí, los cuernos del ciervo y otros tales despojos de las piezas cobradas.
[93] aflitos por aflictos, afligidos. (V. [nota] adelante, verso 1298.)
[94] Empieza a faltar sombra al ruiseñor —Filomena— en el otoño, cuando los árboles van quedando sin hoja.
[95] secutando, ejecutando; esecutarse, [canc. I, v. 16]; esecutivo, [Son. XXV, v. 1]; en el [Son. XXIX, v. 14], esecutá, ejecutad. (* exsecutare, Körting, Lateinisch-Romanisches Wörterbuch, 1907, núm. 3483.) En español antiguo se escribía executar; pero la x equivale al grupo cs, y este grupo, en palabras cultas, podía simplificarse en s, como hoy se simplifica en las formas vulgares: desaminar, desención, etc., [Eg. I, v. 377], inesorable.
[96] «Este es proverbio latino, Nulla mala hora est, quin alicui sit bona. No hay mal sin bien, catá para quien.» (Brocense, nota 127.)
[97] «Superno, adj. Supremo, o lo que está más alto. Es del latino Supernus y tiene poco uso.» (Dicc. Aut., 1739.)