[108] «El silencio es alimento de las enfermedades de amor.» (Herrera, 559.)

[109] Camila, deseosa de conocer a la ninfa de Albanio, levantose con tanta prisa que no dio lugar al pensamiento para discurrir sobre la imposibilidad de que en la fuente se encontrase mujer alguna. Conviene intentar esta explicación para que no parezca excesiva la candidez, o acaso la coquetería de Camila.

[110] boca arriba tendido: Garcilaso repite algunas veces esta imagen como última expresión del aniquilamiento y postración del ánimo; en esta misma égloga, [versos 118], [659], y Canción I, [versos 13] y [37]; la rusticidad de la vida pastoril disculpa la llaneza de esta figura, no bien acogida por algunos críticos.

[111] «Proverbio latino: malis mala succedunt. Por eso decimos: Bien vengas, mal, si vienes solo.» (Brocense, nota 139.)

[112] la mi muerte. «Los pronombres posesivos y demostrativos se suponen envolver el artículo cuando preceden al substantivo: Mi libro, el libro mío... Pero antiguamente solía construirse el posesivo con el artículo, precediendo ambos al substantivo, en sentido determinado; uso que subsiste en las expresiones el tu nombre, el tu reino, de la oración dominical; en el mi consejo, la mi cámara, y otras de las provisiones reales.» (Bello-Cuervo, Gramática, París, 1907, § 878.)

[113] Murió Garcilaso, y «luego que se oyó su muerte, se desataron en elogios y en lágrimas las lenguas y las Musas compitiéndose las naciones extranjeras unas a otras. En Toledo fue universal el luto y el llanto, en una muerte tan digna de sentimiento, que hasta hoy no acabó de llorarla bien el Tajo, como predijo él mismo en este que quiso ser verso y fue vaticinio.» (Cienfuegos, Vida de San Francisco, Madrid, 1726, pág. 52.)

[114] «Cosa muy vulgar es decir que el cisne canta dulcemente siempre, pero más al fin de su muerte. Dícelo Platón in Phaedone, y Plutarco y muchos poetas griegos y latinos; pero Luciano se burla mucho desto, y Eliano, grave historiador, en el libro 1.º de Varia Historia, y Plinio, libro 10, cap. 23. Puede ser que en unas tierras cantan y en otras no; a lo menos en España no sabemos que canten, mas de que en Tordesillas oyeron muchas gentes entre los juncos del río unos gaznidos (sic) espantosos, tanto que pensaron ser alguna cosa monstruosa, y algunos se atrevieron a llegar allá, y hallaron un cisne que había venido de otra parte, y murió muy presto. Desto hubo muchos testigos.» (Brocense, nota 146.)

[115] De la ninfa Eco y del castigo que Juno la impuso por ayudar a Júpiter en sus devaneos tiénese noticia a mano en el tomo II, pág. 17, de esta Colección, nota a los versos 294-295, acto I de El Vergonzoso en Palacio, de Tirso de Molina.

[116] Porque también Eco fue muy desgraciada en sus amores con Narciso.

[117] Eco no puede mostrarse; pero se oye su voz, que es lo único que de ella ha sobrevivido.