[318] «Aquí moraliza la fábula de Tántalo, el cual fingen los poetas que está en el infierno metido en el río con el agua hasta la boca, y cuando quiere beber, le huye el agua.» (Brocense, nota 40.)

[319] «Moraliza la fábula de Venus, que fingen los poetas que la prendió Vulcano en una sutilísima red, tomándola en adulterio con el dios Marte.» (Brocense, nota 41.) «Clemente Alejandrino dice en el Libro 2.º de su Pedagogo, que las cadenas con que fue presa Venus... son el oro y ornato mujeril... los aderezos, y vestidos y joyas, señales del adulterio...» (Herrera, Anotaciones, pág. 256. Trató esta fábula Ovidio en sus Metamórfosis, lib. IV, fáb. III.)

[320] Escribió Garcilaso esta Canción a la Flor de Gnido —D.ª Catalina San Severino, hermana del Príncipe de Bisignano y viuda del Duque de Traggeto— para persuadirla a ser menos esquiva con Mario Galeota, su cortejante, gran amigo del poeta. Hay otras opiniones, como se verá en la [nota al verso 12]; pero esta, apoyada directamente en el testimonio de D. Antonio Puertocarrero, yerno de Garcilaso, parece la más autorizada. (Herrera, pág. 266.) De esta bellísima composición dicen los críticos que nada le faltó si acertó con su halago a conseguir lo que antes no pudieran los rendimientos y obsequios del galán. (Navarrete, pág. 52.) El nombre de Mario Galeota aparece otra vez en el [Soneto XXXIII].

[321] Este género de estrofas que Garcilaso trajo al castellano han quedado en nuestra poética con el nombre de liras por aparecer esta palabra en el primero de los presentes versos. Entre los que siguieron a Garcilaso escribiendo en liras sus canciones, ninguno honró tanto esta combinación métrica como el ilustre Fr. Luis de León.

[322] Tal fue el maravilloso prodigio que obró el infortunado Orfeo en los montes de Tracia lamentando la pérdida de su bella esposa Eurídice. (V. [notas a los versos 942, Eg. II], y [144, Eg. III].)

[323] «En Nápoles hay un barrio que se dice Il Seggio di Gnido, que es como una parte donde se ayuntan los caballeros. Allí había muchas damas, entre las cuales una, llamada Violante Sant Severino, hija del Duque de Soma, era servida de un amigo de Garcilaso llamado Fabio Galeota.» (Brocense, nota 43.) Por Fabio, hijo de Vicencio Belprato, Conde de Aversa, que sirvió a Violante San Severino, escribió Garcilaso esta Canción, dice Tamayo, fol. 10, sin tener en cuenta la explicación dada antes por Herrera; y de estas afirmaciones viene la duda sobre si los interesados en esta Canción fueron Mario o Fabio, Catalina o Violante.

[324] En lo de sublimes ruedas se debe entender carros triunfales. (Herrera, pág. 268.) Si aludiese a la rueda de Fortuna sería superfluo el plural ruedas, como dice Tamayo, fol. 24; mas Garcilaso habla de los Capitanes romanos y sus triunfos, y así sublimes ruedas serán los carros triunfales y sublimidad del triunfo en que aquellos Capitanes se manifestaban al pueblo entre trofeos de sus victorias y cautivos encadenados; «y al tiempo que los truhanes van delante de los carros triunfales diciendo: ¡Viva, viva la invencible Roma!, por otra parte los pobres cautivos van, en sus corazones, diciendo a los dioses: ¡Justicia, justicia!...» (A. de Guevara, Reloj de Príncipes.) (Razonamiento de un germano al Senado de Roma.)

[325] Aquellos capitanes que domesticaron a los alemanes y a los franceses fueron los romanos, domesticadores también de España.

[326] Dice bien Herrera, pág. 266, que lo de ver una alusión al nombre de Violante, en convertido en viola, y negar por ello que esta Canción fuese escrita a D.ª Catalina, «es conjetura muy flaca y de poco fundamento». La conjetura es del Brocense, nota 43.

[327] Venus apareció en el mar flotando en una concha. A la concha de Venus amarrado, es alusión al apellido Galeota, como si dijera galeote, forzado de la galera de Venus. En esto están de acuerdo el Brocense, nota 43, y Herrera, pág. 269.