haciéndose mayor, acompañada

de un amor sano y lleno de pureza.

¿Qué montaña dejó de ser pisada185

de nuestros pies? ¿Qué bosque o selva umbrosa

no fue de nuestra caza fatigada?

Siempre con mano larga y abundosa

con parte de la caza visitando

el sacro altar de nuestra santa diosa.190

La colmilluda testa ora llevando

del puerco jabalí cerdoso y fiero,