secutando el efeto de su asunto.[95]

A cuantos era el hilo enmarañado

por alas o por pies o por cabeza,255

todos venían al suelo mal su grado.

Andaban forcejando una gran pieza

a su pesar y a mucho placer nuestro;

que así de un mal ajeno bien se empieza.[96]

Acuérdaseme agora que el siniestro260

canto de la corneja y el agüero

para escaparse no le fue maestro.