Cuando una dellas, como es muy ligero,

a nuestras manos viva nos venía,

era ocasión de más de un prisionero.265

La cual a un llano grande yo traía,

a do muchas cornejas andar juntas

o por el suelo o por el aire vía;

clavándola en la tierra por las puntas

estremas de las alas, sin rompellas,270

seguíase lo que apenas tú barruntas.

Parecía que mirando a las estrellas,