clavada boca arriba en aquel suelo,

estaba a contemplar el curso dellas.

De allí nos alejábamos, y el cielo275

rompía con gritos ella, y convocaba

de las cornejas el superno vuelo.[97]

En un solo momento se ayuntaba

una gran muchedumbre presurosa

a socorrer la que en el suelo estaba.280

Cercábanla, y alguna, más piadosa

del mal ajeno de la compañera