que del suyo avisada y temerosa,

llegábase muy cerca, y la primera

que esto hacía, pagaba su inocencia285

con prisión o con muerte lastimera.

Con tal fuerza la presa y tal violencia

se engarrafaba de la que venía,

que no se despidiera sin licencia.

Ya puedes ver cuán gran placer sería290

ver, de una por soltarse y desasirse,

de otra por socorrerse, la porfía.