Al fin la fiera lucha a despartirse

venía por nuestra mano, y la cuitada

del bien hecho empezaba a arrepentirse.295

¿Qué me dirás si con su mano alzada

haciendo la noturna centinela,

la grúa de nosotros fue engañada?[98]

No aprovechaba al ánsar la cautela,

ni ser siempre sagaz descubridora300

de noturnos engaños con su vela.[99]

Ni al blanco cisne que en las aguas mora