por no morir como Faetón en fuego,
del cual el triste caso canta y llora.
Y tú, perdiz cuitada, ¿piensas luego305
que en huyendo del techo estás segura?[100]
En el campo turbamos tu sosiego.
A ningún ave o animal natura[101]
dotó de tanta astucia que no fuese
vencido al fin de nuestra astucia pura.310
Si por menudo de contarte hubiese
de aquesta vida cada partecilla,